Querétaro, Qro., Domingo 14 de Junio de 2026
La Central de Abasto de Querétaro distribuye actualmente hasta 50 por ciento menos mercancía que hace dos años, una caída que comerciantes atribuyen al aumento de costos de producción y transporte, la inseguridad en carreteras y factores que han afectado la rentabilidad del sector agroalimentario.
El presidente de la mesa directiva de la Central de Abasto, Guillermo Guillén, señaló que la disminución se refleja en el volumen de productos que ingresan diariamente al principal centro de distribución de alimentos de la entidad.
De acuerdo con el dirigente, la reducción ha alcanzado niveles que no se registraron ni durante la pandemia de Covid-19, al grado de que actualmente el mercado opera con cerca de la mitad de las toneladas que anteriormente recibía.
“Fácil más de la mitad, el 50 por ciento de pérdidas de lo que distribuíamos, de lo que entraba al mercado, la mitad en toneladas”, afirmó.
La situación, explicó, no responde a un solo factor. Entre las causas mencionó el incremento en los costos de producción agrícola, el encarecimiento de los fletes, el precio del diésel, los problemas de seguridad en carreteras y las pérdidas que enfrentan productores en distintas regiones del país.
“Lo medimos en el nivel de toneladas de distribución. Vendemos mucho menos, los precios, los márgenes. Y nos han afectad el precio en los fletes, los costos de carreteras, el costo de diésel, la inseguridad también en las mismas carreteras y el mal estado de estas”.
Guillén sostuvo que el impacto también se refleja en los márgenes de ganancia de comerciantes y distribuidores, quienes han tenido que absorber parte de los aumentos registrados en la cadena de suministro.
En ese sentido, indicó que los efectos se han prolongado durante los últimos dos años y que incluso meses tradicionalmente favorables para la actividad comercial registraron resultados por debajo de lo esperado.
El dirigente señaló que la disminución en la distribución de mercancías impacta a productores, transportistas, comerciantes y consumidores, debido a que la Central de Abasto funciona como uno de los principales puntos de conexión entre las zonas de producción y los mercados de la región.
Según los comerciantes, la combinación de mayores costos logísticos, problemas de seguridad y condiciones adversas para la producción agrícola mantiene presionada la actividad del sector, en un escenario donde el volumen de mercancías movilizadas continúa lejos de los niveles que registraba el mercado hace apenas dos años.
