San Juan del Río sin control: la seguridad colapsó

San Juan del Río, Qro., Lunes 19 de Enero de 2026.

En San Juan del Río la seguridad ya no es una percepción: es una realidad que se desmoronó. Mientras el gobierno municipal insiste en sostener un discurso triunfalista, en las calles el miedo se volvió rutina y la delincuencia opera a plena luz del día, sin pudor y sin consecuencias.

El fracaso tiene nombre y apellido: Orlando Chávez Landaverde, secretario de Seguridad Pública Municipal. Su gestión está claramente rebasada, desconectada del territorio y lejos de ofrecer resultados que respalden su permanencia en el cargo. La pregunta no es si la inseguridad aumentó, sino cuánto tiempo más se permitirá que continúe esta simulación.

Los robos en el centro histórico y en la zona oriente se multiplican, las denuncias ciudadanas se acumulan y las respuestas no llegan. El C4 parece inexistente, las cámaras no aparecen cuando se les necesita y la impunidad se convirtió en el mejor aliado de los delincuentes.

El colmo del absurdo ocurrió cuando víctimas de robo terminaron detenidas, luego de que los propios delincuentes los denunciaran. Un hecho que retrata el caos institucional dentro de la corporación municipal y que deja una conclusión clara: en San Juan del Río ya no se protege a las víctimas, se les castiga.

Pero mientras la inseguridad avanza, el secretario de Seguridad parece vivir en otra realidad. Ciudadanos han señalado de manera reiterada que Orlando Chávez Landaverde reside en Querétaro y que se le ha visto en restaurantes, en muy buena compañía, y consumiendo micheladas en campos de fútbol, en horarios y contextos que contrastan brutalmente con la crisis de seguridad que debería atender.

No se trata de vida privada, se trata de responsabilidad pública. Y los resultados, o mejor dicho la falta de ellos, son imposibles de ocultar.

La responsabilidad política alcanza directamente al alcalde Roberto Cabrera Valencia, quien ha optado por negar la realidad, insistiendo en que San Juan del Río es “el municipio más seguro del estado”. Una frase que hoy suena más a burla que a informe, más a propaganda que a gobierno.

Sostener a un secretario rebasado, minimizar los hechos y maquillar cifras no hará que la inseguridad desaparezca. La negación también es una forma de complicidad.

San Juan del Río no necesita funcionarios ausentes ni discursos optimistas. Necesita autoridad, estrategia, presencia en las calles y decisiones firmes. Porque cuando un gobierno pierde el control de la seguridad, pierde algo mucho más grave: la confianza ciudadana.Y esa, a diferencia de los discursos, no se recupera con palabras.

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