San Juan del Río, Qro., 19 de junio de 2025.
En el corazón del gobierno municipal de San Juan del Río, encabezado por Roberto Cabrera Valencia, se esconde una red de compadrazgos, favores políticos y protección institucional, cuyo rostro más visible hoy es Joaquín Alfaro Reyes, un personaje envuelto en escándalos, pero que increíblemente sigue teniendo cargos públicos de confianza.
Joaquín Alfaro fue secretario de Servicios Públicos Municipales, un puesto de alta responsabilidad que ocupó gracias a la cercanía directa con el presidente municipal. De hecho, no es la primera vez que Roberto Cabrera lo “acomoda” en una administración pública: entre 2018 y 2021, lo mantuvo en un cargo en Amealco y al ganar la elección municipal en San Juan del Río, lo trajo consigo como uno de sus «consentidos».
Sin embargo, su permanencia en Servicios Públicos no fue por méritos. Fuentes al interior del gobierno municipal señalan que tuvo que ser removido discretamente del cargo luego de que se revelaran presuntas ordeñas de combustible en vehículos oficiales. En lugar de iniciar una investigación seria o cesarlo, Roberto Cabrera lo reubicó en la JAPAM (Junta de Agua Potable y Alcantarillado Municipal), protegiéndolo nuevamente.

La situación resulta doblemente grave, ya que Joaquín Alfaro ya había sido separado anteriormente de JAPAM por denuncias de acoso laboral y conductas inapropiadas. A pesar de este historial, hoy vuelve a ocupar un espacio dentro del organismo descentralizado, lo que evidencia que su permanencia en la administración no responde a su capacidad, sino a una clara red de encubrimiento.
El caso de Joaquín Alfaro Reyes es un reflejo de cómo se premia la lealtad política por encima de la ética pública, y cómo, en lugar de enfrentar la justicia o responder por sus actos, algunos servidores públicos son reubicados y reciclados dentro de la misma estructura.
Los ciudadanos de San Juan del Río merecen respuestas claras y acciones firmes, no un gobierno que tapa escándalos con nombramientos a modo.

