San Juan del Río, Qro., 8 de julio de 2025.
Lo advertimos desde hace tiempo: la Secretaría de Desarrollo Social, bajo la dirección de Bibiana Rodríguez Montes, se ha convertido en un auténtico cementerio de talentos y buenos elementos. Lo que comenzó como un equipo sólido, profesional y con resultados comprobados en administraciones anteriores, hoy se encuentra desmantelado y sumido en el descontento.
La realidad es clara: ya no queda ningún director ni jefe de departamento del equipo original. Todos han sido despedidos, removidos o relegados. ¿La causa? No fue la falta de resultados, porque si algo había antes eran programas activos, apoyos reales y una agenda social funcionando. Hoy, todo está atorado o simplemente no existe.
Quienes conocen el trabajo interno de la dependencia coinciden: el ambiente está roto, el personal sindicalizado y de confianza está harto, y sólo falta que el sindicato se entere del maltrato constante al que son sometidos muchos trabajadores. Si eso sucede, no habrá quien salve a Bibiana Rodríguez Montes, quien ya es señalada por su mal liderazgo, su constante confrontación con compañeros de gabinete y su actitud autoritaria.
Internamente, se comenta que cuando hay errores, la búsqueda no es corregir, sino encontrar culpables que paguen por las “regañadas” que recibe la “estrella de la cámara”. Y mientras tanto, la operatividad es mínima: lo poco que sale adelante es gracias a otras áreas como Sistemas o los comités de Obra Pública.
Recientemente se nombró a un nuevo director, Isaac, de quien se esperaba que llegara a fortalecer al equipo. Pero en lugar de eso, ha optado por ponerse al servicio total de la secretaria, según denuncias internas, incluso abandonar a su equipo para atender asuntos personales.
Peor aún, Isaac Cid se ha dedicado a alimentar los chismes internos, diciendo que “la secretaria es la mejor”, mientras le filtra información sobre el equipo, debilitando cualquier intento de organización o avance real.
Así se vive hoy en Desarrollo Social: con un equipo sin liderazgo, sin dirección y sin resultados. Una dependencia que en otros tiempos fue sinónimo de trabajo comunitario, cercanía con la gente y programas efectivos, hoy vive estancada en la simulación y el desgaste interno, gracias a la gestión autoritaria y fallida de Bibiana Rodríguez Montes.
