“Corrupción en turno: Subdirectora de Finanzas convierte oficinas del gobierno de Tequisquiapan en plataforma política para su amigo Mario Misael”

Tequisquiapan, Qro., jueves 7 de agosto de 2025

La Subdirectora de Finanzas del municipio, Elizabeth Correa, ha dejado de ser funcionaria pública para operar como promotora política al servicio de su amigo y compañero de grupo, Mario Misael, también oriundo de San Juan del Río y miembro del equipo político de Juan Alvarado. Lo alarmante no es solo su descaro: lo hace en horas laborales, usando recursos del gobierno municipal y con el aval del alcalde Héctor Magaña.

La funcionaria, quien cobra del erario, utiliza su posición para agendar reuniones, mover influencias y pasear a Misael por distintas dependencias y oficinas, presentándolo como si ya fuera candidato, tomándose fotos con actores políticos y presumiendo supuestas alianzas. Todo esto mientras su oficina permanece vacía y sus responsabilidades sin atender.

Este comportamiento no es aislado ni improvisado. Hay una estrategia clara: usar el poder del cargo público para construir una imagen de “cercanía” de Mario Misael con figuras de Morena, especulando con posiciones futuras. Las visitas recientes a cámaras empresariales, delegaciones federales y oficinas clave no dejan lugar a dudas: la campaña anticipada ya comenzó… y la están financiando desde el gobierno municipal.

Lo más grave es que el alcalde Héctor Magaña lo sabe. Tiene pleno conocimiento de los movimientos de Correa, del uso de vehículos, del tiempo que dedica a estas actividades, y no ha hecho absolutamente nada. Su silencio es aprobación. Su inacción, complicidad.

Este caso evidencia que en Tequisquiapan el servicio público ha sido secuestrado por intereses políticos y grupales, donde los funcionarios no trabajan para la gente, sino para su propio proyecto de poder. Lo que debería ser una oficina de finanzas, se ha convertido en un centro de operaciones electorales ilegales, con dinero, tiempo y estructura del Ayuntamiento al servicio de una candidatura disfrazada.

¿Y los órganos internos de control? ¿La Contraloría municipal? ¿El Cabildo? Todos guardan silencio mientras el gobierno se utiliza como una agencia de colocación política, donde se paga con el dinero del pueblo la campaña de un amigo.

La ciudadanía debe abrir los ojos. No se trata solo de una “funcionaria descuidada”, se trata de una red de simulación y corrupción con aval institucional. Hoy es Elizabeth Correa y Mario Misael, pero mañana puede ser cualquier otro usurpando el poder y burlándose del pueblo con recursos públicos.

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