Los “Toños” del poder: el saqueo silencioso que hunde a San Juan del Río

San Juan del Río, Qro., Lunes 10 de Noviembre de 2025.

En San Juan del Río, el pueblo sigue pagando los lujos de unos cuantos. Dos nombres resuenan con fuerza en los pasillos del gobierno municipal y en las oficinas de JAPAM: los “Toños”, quienes hoy disfrutan de una vida de privilegios a costa del erario público y de la complicidad que les brinda la administración encabezada por Roberto Cabrera Valencia.

Uno de ellos, Toño Ángeles, conocido entre sus propios compañeros como “el cabeza de Frankenstein”, pasó de ser un empleado de bajo perfil en Catastro —de donde fue despedido por prácticas irregulares relacionadas con la venta de predios abandonados— a convertirse en uno de los hombres más beneficiados con contratos, adjudicaciones directas y obras infladas dentro del municipio.

Fuentes internas señalan que, desde su llegada a JAPAM, Ángeles ha tejido una red de negocios turbios donde los montos de las obras se alteran y las adjudicaciones terminan en manos de una empresa fantasma, creada para encubrir desvíos de recursos y sobreprecios que nadie se atreve a cuestionar.

Lo que más indigna a la ciudadanía es el descaro con el que este personaje presume su nueva vida. De vivir con un sueldo modesto, hoy se pasea con lujos junto a su esposa Sofía, quien antes trabajaba en una zapatería. Ambos disfrutan de los beneficios del dinero público mientras el pueblo enfrenta deficiencias en los servicios, fugas de agua sin reparar, y tarifas cada vez más altas.

El silencio cómplice del alcalde Roberto Cabrera y de quienes operan en su círculo cercano deja en claro que en San Juan del Río el saqueo no se disfraza: se institucionaliza. JAPAM, que debería ser un organismo transparente y eficiente, se ha convertido en una caja chica al servicio de unos cuantos.

Mientras tanto, los ciudadanos ven cómo los recursos del municipio desaparecen en contratos inflados, obras inconclusas y lujos de funcionarios que olvidaron de dónde salieron. Los “Toños” del poder siguen llenando sus bolsillos, y nadie —hasta ahora— parece dispuesto a ponerles un alto.

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!