Resumen rápido
Javier Hidalgo, del Subsistema de Educación Comunitaria PILARES, analizó el movimiento de Cuauhtémoc Cárdenas en la transición política de 1988 en la Ciudad de México, destacando la lucha por un modelo económico social.
En la turbulenta época de finales de los años ochenta, México se encontraba en un cruce decisivo de caminos. Javier Hidalgo, actual titular del Subsistema de Educación Comunitaria PILARES, revive aquellos momentos en una reciente entrevista con Héctor Jiménez Landín para Heraldo Televisión. Este retazo de historia trasciende el mero relato de un proceso electoral; se convierte en una narrativa de resistencia y lucha social encabezada por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
El ambiente político de 1988 estaba impregnado de tensión. Hidalgo recuerda cómo Cárdenas, ante el cada vez más evidente conflicto interno en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), tomó la valiente decisión de separarse. No fue simplemente un acto de marginación, sino una clara postura de divergencia ante dos visiones diametralmente opuestas: el neoliberalismo emergente y los valores sociales de la Revolución Mexicana. «El ingeniero marcaba que había dos proyectos… uno que favorecía los intereses de unos cuantos y otro que buscaba mantenerse en línea con los principios sociales» comentó Hidalgo. Esta ruptura fue una chispa que encendería un movimiento que empezaba a ganar fuerza.
La labor de Cárdenas y su equipo, que inmediatamente empezó a organizarse con grupos sociales desde la efervescencia de 1985, fue fundamental. A finales de 1987, esta lucha se consolidaba de manera significativa, apoyada por colectivos que habían surgido tras los sismos, como la Asamblea de Barrios, de la que Hidalgo era líder a sus escasos 24 años. La elección de 1988 sería recordada no solo por sus resultados inesperados, sino también por un evento crucial: la caída del sistema, que frustró el proceso electoral.
Decenas de observadores de distintas partes de la ciudad, y del país, eran testigos de una tendencia que parecía clara hasta que, de un momento a otro, el sistema se apagó y la victoria de Carlos Salinas de Gortari se proclamó. En medio de la consternación, Cárdenas no se quedó callado. «Nos enteramos primero que ganamos…», relata Hidalgo con sorprendente claridad. Fue un llamado a la movilización pacífica; la respuesta a la frustración sería la persistencia en buscar justicia electoral y una claridad en los resultados, evitando así un levantamiento armado.
El impacto de esa elección no se limitó a 1988. Hidalgo mismo se unió a una huelga de hambre frente al Congreso de la Ciudad de México, una manifestación de resistencia que se enmarcaba en un periodo fundamental para la consolidación de la izquierda en el país. El camino continuó hacia la victoria de Cárdenas como jefe de Gobierno en 1997, cristalizando así todo un esfuerzo de décadas de movilización y lucha social.
Hoy, la historia de Cuauhtémoc Cárdenas y su movimiento sigue resonando. Lo ocurrido en la Ciudad de México este recuento no solo conmemora un momento, sino que invita a reflexionar sobre el significado de la lucha política y social en la construcción de un México más justo. ¡Así, la historia sigue viva!
