Ciudad de México., Domingo 23 de Agosto de 2026.- El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa provocó un gesto político inédito desde Palacio Nacional: la presidenta Claudia Sheinbaum marcó públicamente distancia con la decisión del mandatario de volver al cargo.
Sin mencionar directamente a Rocha Moya, Sheinbaum publicó un mensaje en el que advirtió que “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, además de señalar que “el poder sin principios se vuelve arrogancia”.
El mensaje cobró especial relevancia porque Rocha Moya había anunciado su regreso después de permanecer 112 días con licencia, y posteriormente se dio a conocer que la presidenta se enteró de su reincorporación por la propia publicación del gobernador, es decir, sin una consulta previa.
El deslinde no quedó únicamente en la postura presidencial. Morena también tomó distancia de la decisión de Rocha Moya, al considerar que se trató de una determinación personal.
Y el episodio dio un nuevo giro: Rocha Moya volvió a solicitar licencia por tiempo indefinido, apenas un día después de haber regresado a la gubernatura.
El hecho marca una situación poco común dentro de Morena: la presidenta de México hizo público su desacuerdo con la decisión de un gobernador de su propio partido y, poco después, el mandatario volvió a separarse del cargo.
El episodio ocurre además mientras permanecen abiertas investigaciones relacionadas con el gobernador, tanto en México como en Estados Unidos, aunque Rocha Moya ha rechazado los señalamientos en su contra.
